sábado, 28 de marzo de 2009

YA NO TENGO SED DE SANGRE...

¿Qué diría el mar si resucitara?
Y todos sabemos que va a resucitar una de estas mañanas al apagarse todas las lámparas como ríos desbocados.
El mar diría sencillamente: Habéis olvidado mi dulce testamento.
Luego repetiría lo anterior y tal vez agregaría: Ya no tengo sed de sangre. Necesito sólo el incendio de mis rocas, de mis rocas enamoradas, necesito sus ojos y sus labios, necesito la voz de mi único amigo, de mi Altazor, el comprensivo, con esas miradas que sorprendieron mi corazón en un momento de debilidad que no quiere perdonarme y luego me ha perdonado a causa de su voz más mía que la suya.
En realidad, Altazor nunca supo dormir muy bien.

Vicente Huidobro

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