martes, 18 de marzo de 2014

“Te lo digo siempre, ni el mal ni el bien vienen para quedarse, están con nosotros un rato, y luego se van, siguen su camino hacia otra parte, se ocupan de otra gente, de casas que no son la nuestra. La suerte es inestable.”
Pasaje de: Chirbes, Rafael. “En la orilla.” EDITORIAL ANAGRAMA

Invictus

En medio de la noche que me cubre,
negra como el abismo de polo a polo,
agradezco a cualquier dios que pudiera existir
por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de las circunstancias
no me he lamentado ni he llorado.
Bajo los golpes del azar
mi cabeza sangra, pero no se doblega.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
se acerca inminente el Horror de la sombra,
y aun así la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.

Original en Inglés

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
de William Ernest Henley titulado "Invictus"

“cada luz engendra su sombra, y cada día tiene su noche, y la noche es vivero en el que engorda el mal y en el que las necesidades de los desgraciados pagan los caprichos de los poderosos”

Pasaje de: Chirbes, Rafael. “En la orilla.” EDITORIAL ANAGRAMA
“Ahora ya sé que las palabras nutren”
Pasaje de: Chirbes, Rafael. “En la orilla.” EDITORIAL ANAGRAMA
“No siempre buscamos lo más conveniente. Hay egoísmos negativos, deseo de lo que nos destruye. Quizá ahí está lo mejor de nosotros. En ese desconcierto. Nuestra fragilidad. Los hombres somos animales extraños, pensamos con lógica distinta a como sentimos y demasiadas veces lo que sentimos se opone a lo que necesitamos, el amor, la pasión, ésos son los sentimientos, o, por qué no, el odio, pueden llegar a ser nuestra ruina, y avanzamos hacia ella a sabiendas, pero necesitamos seguir haciéndolo, y nadie sabe explicar por qué eso es así.”
Pasaje de: Chirbes, Rafael. “En la orilla.” EDITORIAL ANAGRAMA
“Fingía mantenerse por encima de todo, agazapado a la espera de que pasaran los tiempos difíciles, como si su propia vida se mantuviera en suspenso, y el esfuerzo por creérselo era el fluido que lo alimentaba fortaleciéndolo para que lo de fuera no lo quebrase. Eso creía él. Ya estaba quebrado, tenía una deformidad, una especie de hernia monstruosa. Pero no hay que menospreciar la dosis de energía que se necesita para contarse uno mismo una mentira y para mantenerse en ella. Él pudo hacerlo. Ha tenido esa constancia, esa fuerza de voluntad.”
Pasaje de: Chirbes, Rafael. “En la orilla.” EDITORIAL ANAGRAMA
las palabras finales de Sonia: «¡Hay que vivir! Nosotros, tío Vania, seguiremos viviendo. Continuaremos trabajando, sin descanso. Cuando nos llegue la hora, moriremos resignados. Y más allá de la tumba diremos que hemos sufrido, que hemos llorado, que la vida nos ha sido muy amarga. Y Dios se compadecerá de nosotros. Y entonces, tío, mi querido tío, veremos una vida luminosa. Entonces nos sentiremos contentos, miraremos nuestras desdichas de hoy con una sonrisa emocionada y descansaremos. ¡Descansaremos! Lo creo, tío, lo creo ardiente, apasionadamente. Nuestra vida será, por fin, tranquila, tierna, dulce como una caricia. Lo creo».
Antón Chejov.
Tio Vania

Lo sė,la jodí. Pero te querré siempre.
Sexo en nueva york

“Amar debe de ser algo parecido a seguir el mismo ritmo, una casualidad tan maravillosa como si en el universo hubiese dos meteoros con la misma trayectoria, la misma órbita y la misma materia. Una casualidad tal que no se puede ni calcular ni prever. Tal vez ni exista siquiera. ¿He visto yo algo similar? Sí, quizá..., muy pocas veces..., y ni siquiera estaba seguro del todo. La identidad en la vida y en el amor. Dos personas a las que les gustan las mismas comidas y la misma música, que caminan al mismo ritmo por la calle y que se buscan al mismo ritmo en la cama: quizá sea eso el amor. ¡Qué cosa más rara debe de ser! Como un milagro... Yo imagino que los encuentros de ese tipo deben de ser místicos.
La vida real no se basa en tales probabilidades. Creo que las personas que “siguen el mismo ritmo, que segregan sus hormonas al mismo tiempo, que piensan lo mismo de las cosas y lo expresan con palabras idénticas...
Bueno, creo que eso no existe. Una de las dos será más lenta y la otra más rápida, una es tímida, la otra osada, una ardiente, la otra tibia. Así es como hay que tomar la vida, los encuentros... Hay que aceptar la felicidad así, en su estado imperfecto. Al fin y al cabo soy médico, no un soñador lunático.”
Pasaje de: Márai, Sándor. “Divorcio en Buda.”
“sus sueños dan inicio a mis días.”
Pasaje de: Márai, Sándor. “Divorcio en Buda.”
Palabras de Juan: "el amor no se elige, llega como un golpe de estado que no se rige por criterios democráticos"
Juan es kitti Menver en LAS HERIDAS del viento

“SEREBRIAKOV:
¡Haberse pasado la vida trabajando para la ciencia!… ¡Estar acostumbrado a un despacho, a un auditorio, a compañeros a los que se estima…! y, de pronto, sin más ni más, ¡encontrarse en este panteón!… ¡Ver un día tras otro gente necia, y escuchar conversaciones insulsas!… ¡Quiero vivir! ¡Me gusta el éxito, la celebridad, el ruido; y aquí se está como en el exilio, recordando con tristeza y constantemente el pasado!… ¡Siguiendo los éxitos ajenos y temiendo la muerte!… ¡No puedo!… ¡Me faltan las fuerzas! ¡Y, por añadidura, aquí no quiere perdonárseme la vejez! “¡Tengo fe!… ¡Tengo fe!… (Secándole las lágrimas.) ¡Pobre!… ¡Pobre tío Vania!… ¡Estás llorando! (Entre lágrimas.) ¡Tu vida no conoció la alegría…, pero espera, tío Vania, espera!… ¡Descansaremos! (Abrazándole.) ¡Descansaremos! (Se oye el golpeteo del cayado del guarda. Teleguin rasguea en la guitarra, María Vasilievna anota algo en el margen del artículo que está leyendo, Marina hace calceta.) ¡Descansaremos! (El telón desciende lentamente.)”
Pasaje de: Chéjov, Anton. “El tío Vania.”
“Sí. En diez años me he vuelto otro hombre. Y ¿por Qué causa?… Porque trabajo demasiado, ama… No conozco el descanso, y hasta por la noche, bajo la manta, estoy siempre temiendo que vengan a llamarme para ir a ver a algún enfermo.
Desde que nos conocemos no he tenido un día libre, y así…, ¿quién no va a envejecer? Además, la vida de por sí es aburrida, tonta, sucia… Eso también influye mucho. A tu alrededor no ves más que gentes absurdas, y cuando llevas viviendo con ellas dos o tres años, tú mismo, poco a poco y sin darte cuenta, te vas volviendo también absurdo… Es un destino inevitable. (Rizándose los largos bigotes.) ¡Qué bigotazo más enorme he echado! ¡Qué bigote más tonto! ¡Me he vuelto absurdo, ama!… Tonto todavía no me he vuelto. ¡Dios es misericordioso! Mis sesos están en su sitio; pero tengo, en cierto modo, atrofiado el sentimiento. No deseo nada, no necesito de nadie y no quiero a nadie. Acaso sólo te quiero ati "
Pasaje de: Chéjov, Anton. “El tío Vania.”
CLAUDIO.- ¿Qué ocurre de nuevo, amada Reina?
GERTRUDIS.- Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra; tan inmediatas caminan. Laertes tu hermana acaba de ahogarse.
LAERTES.- ¡Ahogada! ¿En dónde? ¡Cielos!
GERTRUDIS.- Donde hallaréis un sauce que crece a las orillas de ese arroyo, repitiendo en las ondas cristalinas la imagen de sus hojas pálidas. Allí se encaminó, ridículamente coronada de ranúnculos, ortigas, margaritas y luengas flores purpúreas, que entre los sencillos labradores s
e reconocen bajo una denominación grosera, y las modestas doncellas llaman, dedos de muerto. Llegada que fue, se quitó la guirnalda, y queriendo subir a suspenderla de los pendientes ramos; se troncha un vástago envidioso, y caen al torrente fatal, ella y todos sus adornos rústicos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato sobre las aguas, semejante a una sirena, y en tanto iba cantando pedazos de tonadas antiguas, como ignorante de su desgracia, o como criada y nacida en aquel elemento. Pero no era posible que así durarse por mucho espacio. Las vestiduras, pesadas ya con el agua que abso
rbían la arrebataron a la infeliz; interrumpiendo su canto dulcísimo, la muerte, llena de angustias.
LAERTES.- ¿Qué en fin se ahogó? ¡Mísero!
GERTRUDIS.- Sí, se ahogó, se ahogó.
LAERTES.- ¡Desdichada Ofelia! Demasiada agua tienes ya, por eso quisiera reprimir la de mis ojos... Bien que a pesar de todos nuestros esfuerzos, imperiosa la naturaleza sigue su costumbre, por más que el valor se avergüence. Pero, luego que este llanto se vierta, nada quedará
en mí de femenil ni de cobarde... Adiós señores... Mis palabras de fuego arderían en llamas, si no las apagasen estas lágrimas imprudentes.
CLAUDIO.- Sigámosle, Gertrudis, que después de haberme costado tanto aplacar su cólera, temo ahora que esta desgracia no la irrite otra vez. Conviene seguirle.

Philip Seymour Hoffman :
"Los actores no competimos. Si caes en ese pique tu interpretación será nefasta. Es imposible un buen trabajo sin el apoyo de tus compañeros. Hay quien dice que actuar es como hacer el amor. Tampoco estoy de acuerdo. Es demasiado simplista pensar que actuar es lo mismo que seducir".
“«Lo que me maravilla de un libro es que cuando lo terminas, desearías que quien lo escribió fuera muy amigo tuyo y pudieras llamarlo por teléfono siempre que te apeteciera” J.D. SALINGER
Un paisaje desde el tren
Michael: Rose came into the room. I didn't bother to look up, but when she bent down to kiss her mother, I smelt her hair. Then she went out of the room.she was like a landscape you see from the train and you want to stop just there.
Graham Greene, the living room.
Estabas entre paréntesis
Te alzaste los derribaste
Para qué te vi despertar
Mariposa entonces futura
Me refiero a lo que fue
Orillas de la existencia
A esa miel tácita detrás de murallas de plomo
Palpitando allí detrás
Y me golpea como un sueño
Nadie bebe con labios mas prendados de ti
Nadie sube a este tren con tanto amor por ti
El y yo cerramos los ojos en los túneles
Para pensarte mejor
Las casas van repitiendo sus chimeneas
Como yo tu nombre
Por qué esa locomotora corriendo sola
Durmientes de nieve durmientes de agua durmientes
De sol
Nadie baja del tren con tanto amor por ti
Nadie te dice hola con una voz tan falsa
El paisaje desemboca en ti se transforma en ti
Y tú te duplicas en tu propia imagen
Nunca dejas de sonreír
Exigiendo benévola ser adorada
Yo celebro tu rito de palabras equívocas
De movimientos regularmente fraccionados
La imagen está ahí
Puede ser que dios exista
Te miro como para dibujarte
Como cosa pensada por mí
Giran mis ojos según el rumbo de tu cuello
Siguen absortos los movimientos de tus rodillas
Con sus notables efectos
De colocar tus cuerpos a diversas alturas
Pero los ojos son muy duros
Te golpean la sangre
Te miraré tangencialmente
Los cerraré dejaré de no verte
Nunca conoceré la sustancia burbujeante que te forma
Te resuelve los dedos en diez besos
Te ofrece te rehusa
Qué libre ante tu piel
Que facilidad la tuya para tocarte
Cómo tus párpados cubren tus ojos
Para tus tobillos qué natural rozarse
Cómo se besan entre sí todas las partes de tu cuerpo
En cambio yo para tocarte
Supongo hipótesis espero eventos
Aventuro frenado rodillo
Empujado por el énfasis al parecer
Y presiono fugaz apenas tu antebrazo
Estacionado sobre la mesa
Tenso piafante
Te rozo el muslo con un papel
Calculo el espesor de la pintura de tus labios
Acecho los frescos besos casuales
Circulares a veces elípticos
Que da tu brazo desnudo al mío
Cuando camino junto al peligro
Por un jardín confuso por un delgado corredor
Esa parte de tu piel me quiere
Vivo en el corazón de tu margen
En tu viento pero no en tu ala
En tu halo pero no en tu disco
En tu pelo pero no en tu piel
Las flechas a ti destinadas
Pasan silbando a mi alrededor
Y las que tu disparas parecen ir a mi pecho
Pero nunca me hieren bien
Me atraviesan casi sin dolor
Y se clavan vibrantes
En cualquier otro centro
Todos te encuentran por azar
Abren los ojos y estás
Te respiran pululas en sus vidas
Eres la novia del no yo
Unos vienen a mí borrachos de tu polen
Empapados rezumantes de tu luz
Como chispas saltadas de una hoguera
A otros los acompaño hasta tu borde
Y ellos entran al mar con las brazos en alto
Un límite se abre dócilmente sobre ellos
Entran y se cierra para mí
Con un chasquido suave y eficaz
Las gotas de lluvia suenan en mi sombrero
Se deslizan hasta el borde el ala
Y me trazan un līmite de cristal
Los látigos helados de los rieles me obligan a dejarte
A través del crepúsculo de luctuosos colores
Las estaciones pasan como lámparas de caireles
Cada tren que nos cruza va en la dirección verdadera
Ése tiene razón
Afuera se apaga el día
Adentro se enciende la luz
Yo sigo detrás de un cristal frágil opaco
Los colores de un aeropuerto enjoyan la noche
Comienza Londres se encienden palabras que no entiendo
Olvido mis guantes en el asiento
Señalando hacia atrás
Con sus dedos de nada
Tu recuerdo me sigue todo el día
Refleja mis desplazamientos con esquemático rigor
Cuando llegan las sombras me acuesto con él
Apoyo la mejilla sobre cualquiera de sus ejes
Y permanezco así
Con los ojos abiertos a la noche
El ministerio diurno
planifica mi sangre
A lo largo del día
Mis actos razonables
En el centro del día
tu presencia brutal
Una cinta de cemento y una de cristal
Una cinta de cemento y una de cristal
Una fuga de cemento al cielo
Detrás yo mirando
Cómo la noche persuade al cielo cómo la luna lo perfora
Detrás yo caminando
Sobre un cuadrado horizontal hacia un rectángulo
Vertical
Caminando y atravesando volviendo a caminar y
Atravesar
Deberías presenciar mi vida
Este irregular espectáculo que represento para ti
Mis relaciones con el humo ahora
Tus rasgos desde adentro determinan los míos
Soy un reflejo de tu imagen bajo una máscara de humo
Cada segundo faltas a una cita conmigo
Ahora debería estar besándote
Empezaría por lo más resistente
Tu frente hay que besarla de perfil
Plenamente tus sienes
Tus mejillas tan compatibles con mis labios
Y esos vagos lugares que los sentidos ocupan
La pura cara la piel que unifica tu rostro
Luego vienen los besos más difíciles
Los ojos tan defendidos
Las comisuras lugar de tu sonrisa
Las besaría en diagonal
Ciñéndome después gradualmente a tu boca
Hay mucho que besar en tu boca
Si me quieres amante quiéreme
Si me quieres amigo quiéreme
Entonces no seas tan hermosa
Basta de no quererme quiéreme de una vez
Búscame el corazón y devóratelo
La ternura sale recta de mí
Pero al llegar a tu frontera se derrama por todos los
caminos
Ya no hay aire para mí ya no hay agua para mí
Solo tu aliento y tu saliva.
Londres 1960
César Fernández Moreno

“—Creo que la terapia es una idea de las sociedades capitalistas bastante equivocada, en la que un examen de tu vida, complaciente para contigo mismo, sustituye a la auténtica realidad habitual de la vida. —No tenía idea de dónde había sacado eso. ¿Tal vez lo había leído o lo había oído en una película?”
Pasaje de: Cameron, Peter. “Algún Día Este Dolor Te Será útil.” Libros del Asteroide

El auténtico amor no es una decisión ni es libre. El amor es inevitable, es el reconocimiento de lo inevitable.
Albert Camus
Quienes se aman y deben separarse pueden vivir sumidos en el dolor, pero no hay desesperación: saben que el amor existe

SUEÑO
¿Aún ríe tu cuerpo con la intensa caricia
de la mano o del aire y en ocasiones reencuentra
en el aire otros cuerpos? Muchos de ellos retornan
con un temblor de la sangre, con una nada. También el cuerpo
que se tendió a tu flanco te busca en esta nada.
Era un juego liviano pensar que un día
la caricia del alba emergería de nuevo
cual inesperado recuerdo en la nada. Tu cuerpo
despertaría una mañana, enamorado
de su propia tibieza, bajo el alba desierta.
Un intenso recuerdo te atravesaría
y una intensa sonrisa. ¿No regresa aquel alba?
Aquella fresca caricia se habría apretado a tu cuerpo
en el aire, en la íntima sangre,
y habrían sabido que el tibio instante
respondía en el alba a un temblor distinto,
un temblor de la nada. Lo habrías sabido
igual que, un día lejano, supiste que un cuerpo
se tendía a tu lado.
Dormías con ligereza
bajo un aire risueño de efímeros cuerpos,
enamorada de una nada. Y la intensa sonrisa
te atravesó abriéndote los ojos asombrados.
¿Nunca más regresó, de la nada, aquel alba?
CESARE PAVESE
Italia-1908
De "Trabajar

“el lema del campamento Zephyr era siniestro: «Sé paciente y resiste: algún día este dolor te será útil».”
Pasaje de: Cameron, Peter. “Algún Día Este Dolor Te Será útil.” Libros del Asteroide

Una soledad extrema...

“Y fue en este período cuando Madeleine entendió cabalmente que el discurso del amante era de una soledad extrema. La soledad era extrema porque no era física. Era extrema porque la sentías mientras estabas en compañía de la persona que amabas. Era extrema porque estaba en tu cabeza, el más solitario de los lugares.”
Pasaje de: Eugenides, Jeffrey. “La trama nupcial.”
“Seguía sintiendo debilidad por aquella entidad cada día más eclipsada: el escritor. Madeleine tenía el presentimiento de que la mayoría de los teóricos de la semiótica no habían tenido muchos amigos de niños; de que con frecuencia se les había hecho poco caso o habían sido víctimas de matones, de forma que habían dirigido su rabia aún viva contra la literatura. Querían degradar al autor. Querían que un libro —esa cosa obtenida con tanto esfuerzo, tan trascendente— fuera un texto, algo contingente, indeterminado y abierto a las sugerencias. Querían que el lector fuera lo más importante. Porque ellos eran lectores.
Mientras que Madeleine era absolutamente feliz con la idea del genio. Quería que un libro la llevara a lugares donde ella no podría llegar por sí misma. Pensaba que un escritor tenía que trabajar más para escribir un libro que ella para leerlo”

Pasaje de: Eugenides, Jeffrey. “La trama nupcial.”

Ni siquiera sabía sonreír bien

“En lugar de lamentarse de que fuera anodino, Madeleine decidió que era amable. En lugar de pensar que había leído poco, Madeleine decidió que era intuitivo. Exageraba las capacidades mentales de Dabney, a fin de no sentirse superficial por desear su cuerpo. Para ello ayudaba a Dabney a escribir trabajos —los escribía ella, de acuerdo— de Lengua y de Antropología, y, cuando recibía una calificación inmejorable, la tomaba por una ratificación de su inteligencia. Lo despedía con besos de buena suerte cuando iba a pruebas de modelo en Nueva York, y a la vuelta lo escuchaba quejarse amargamente de los «maricas» que no habían contratado sus servicios. Resultó que Dabney no era tan bello. Entre los bellos de verdad no era más que alguien pasable. Ni siquiera sabía sonreír bien."

Pasaje de: Eugenides, Jeffrey. “La trama nupcial.”

Lo que verdaderamente tenía importancia en la vida...

“Pensé en el hecho asombroso de que el mundo contuviera tantas vidas, En aquellas calles, la gente se veía envuelta en mil asuntos, problemas de dinero, problemas amorosos, problemas con los estudios. Había quienes se enamoraban, se casaban, iban a rehabilitación de alguna drogodependencia, aprendían a patinar sobre hielo, se habituaban a llevar bifocales, estudiaban para los exámenes, se probaban ropa, se cortaban el pelo. Nacían niños. Y en algunas casas había personas que envejecían, enfermaban y morían, dejando que otros llorasen su muerte. Eso pasaba de continuo, inadvertidamente, y eso era lo que realmente importaba. Lo que verdaderamente tenía importancia en la vida, lo que le daba peso específico, era la muerte.”

Pasaje de: Eugenides, Jeffrey. “Middlesex.”

Clases de guion


“Los esposos cenan, los amantes almuerzan. Si ves a una pareja en un bar al mediodía, intenta sacarles una foto y te echarán la bronca. Intenta lo mismo con otra pareja, por la noche: la pareja te sonreirá y posará para tu flash.”
Pasaje de: Beigbeder, Frederic. “El amor dura tres años.” Editorial Anagrama

Mi inverosimil existencia

“En aquella época yo era joven y rebosaba de grandes sueños. Ahora he renunciado a toda esperanza de fama duradera y perfección literaria. Ya no me importa si escribo o no una gran obra, sino sólo un libro que, pese a sus defectos, deje testimonio de mi inverosímil existencia.”

Pasaje de: Eugenides, Jeffrey. “Middlesex.” Anagrama

“Quizás, Anne, quizás algún día, más adelante, dentro de mucho tiempo, nos encontremos en un lugar iluminado; con gente alrededor, con árboles, un rayo de sol, no sé, pajaritos que canten como el día que nos casamos, y entre tanto guirigay nos reconoceremos y recordaremos con nostalgia el tiempo pasado, el de nuestros veinte años, el de nuestras primeras esperanzas, el de las grandes decepciones, la época en la que soñábamos, en la que tuvimos el cielo al alcance de nuestras manos, antes de que nos cayera sobre la cabeza, porque aquel tiempo, Anne, aquel tiempo nos pertenece y nadie podrá robárnoslo jamás.”

Pasaje de: Beigbeder, Frederic. “El amor dura tres años.” Editorial Anagrama
“Todas mis preocupaciones nacen de mi incapacidad pueril por renunciar a la novedad, de una necesidad enfermiza de ceder a la atracción de mil posibilidades increíbles que ofrece el porvenir”

Pasaje de: Beigbeder, Frederic. “El amor dura tres años.” Editorial Anagrama

Lista de canciones tristes para superar el bache

“Asimismo, aquí tenéis una lista de canciones tristes para superar el bache: April come she willde Simón & Garfunkel (20 veces), Trouble de Cat Stevens (10 veces), Something in the way she moves de James Taylor (10 veces), Et si tu n 'existáis pas de Joe Dassin (5 veces), Sixty years on seguida de Border Song de Elton John (40 veces), Every body hurts de REM (5 veces), Quelques mots d'amour de Michel Berger (40 veces pero no presumáis demasiado de ello), Memory Motel de los Rolling Stones (8 veces y media), Living without you de Randy Newman (100 veces), Caroline No de los Beach Boys (600 veces), La sonata a Kreutzeráe. Ludwig van Beethoven (6.000 veces). Una”

Pasaje de: Beigbeder, Frederic. “El amor dura tres años.” Editorial Anagrama