sábado, 28 de septiembre de 2013

“Pero ese instante no dura, la rueda gira y si eres esa clase de hombre, te ves abocado a denunciar la parcialidad del Tribunal Internacional de La Haya, que persigue sin desmayo a los criminales de guerra serbios mientras que abandona a sus homólogos croatas a la benevolencia previsible de sus propios tribunales. O incluso haces reportajes sobre la situación horrible que viven hoy los serbios derrotados en su enclave de Kosovo. Es una regla siniestra, pero rara vez desmentida, que se intercambian los papeles entre verdugos y víctimas. Hay que adaptarse deprisa, y no asquearse con facilidad, para mantenerse al lado de las segundas”

Pasaje de: Emmanuel Carr?re. “Limonov.” 

“bajo la protección del ejército federal, pero éste se aparta de buena gana para permitir que los milicianos de Arkan elijan entre los presos. Esta selección se realiza casi siempre en función de los agravios personales, porque vencedores y vencidos se conocen muy bien, desde el tiempo no tan lejano en que nadie se preocupaba de quién era serbio y quién era croata. Vivían en los mismos pueblos, en los mismos barrios. Estos cautivos grisáceos, aterrados, eran ayer los vecinos, los camaradas de taller o de taberna de los que hoy les obligan a subir a culatazos en camiones militares con un destino desconocido.”

Pasaje de: Emmanuel Carr?re. “Limonov.” 

“En la primera página de Campagnes, Jean Rolin describe (cito) «una barrera de milicianos cuya obediencia no era fácil determinar. Era el principio de la guerra, hacía bueno, las pérdidas eran todavía limitadas en ambos bandos y completamente nuevo el placer de llevar armas y servirse de ellas para imponer tu ley, aterrorizar a los civiles, abusar de las chicas y, por último, gozar gratuitamente de todas esas cosas tan largas y costosas en tiempo de paz, cuando hay que trabajar, y aun así, para conseguirlas». A las hordas de jóvenes campesinos encantados de empinar el codo mientras disparan sus armas enseguida se sumaron toda clase de hinchas de fútbol, pequeños y grandes “grandes delincuentes, auténticos psicópatas, mercenarios extranjeros, eslavófilos rusos que llegaban para defender la ortodoxia (con los serbios), neonazis nostálgicos de los ustachis (con los croatas) y yihadistas (con los musulmanes de Bosnia, que pronto entrarán en escena). Aquel mundillo compartía una cultura paramilitar cuyos componentes, siempre según Jean Rolin, son los siguientes: «Traje de camuflaje, boina verde y Ray-Ban; kaláshnikovs, escopetas de repetición y metralletas Uzi decoradas con cantidad de pitufos autoadhesivos; alcoholismo feroz; 4×4 sin matrícula, sobrecargados de chetniks eufóricos, tatuados, con el pelo largo y la barba al viento que, de regreso del «frente» o de cualquier operación de limpieza, vociferan, ponen a tope sus aparatos de música, hacen chirriar los neumáticos, disparan al aire en el mejor de los casos, y si no contra la gente: furcias que gritan en la cocina mientras en el cuarto de baño cortan con una sierra de metales las costillas de un sospechoso; y este grafiti en una pared: «We want war, peace is death.»”

Pasaje de: Emmanuel Carr?re. “Limonov.”

“Pues bien, algunos han vuelto y, por citar de nuevo a Ajmátova, «dos Rusias se han encontrado cara a cara; la que denunció y la que fue denunciada ». No se produjo el potencial baño de sangre. Delator y prisionero se cruzaban, recíprocamente sabían a qué atenerse, y cada uno desviaba la mirada y se iba por su lado, a disgusto, los dos vagamente avergonzados, como personas que en otro tiempo han cometido juntas una fechoría de la que es mejor no hablar.”

Pasaje de: Emmanuel Carrere. “Limonov.” 

“El que quiera restaurar el comunismo no tiene cabeza; el que no lo eche de menos no tiene corazón.

VLADÍMIR PUTIN”

Pasaje de: Emmanuel Carr?re. “Limonov.” 

“REGLA 1:
No critique, no condene ni se queje.”

Pasaje de: Carnegie, Dale. “Como ganar amigos e influir sobre las personas(c.1).” 


Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.

El que agradece que en la tierra haya música.

El que descubre con placer una etimología.

Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.

El ceramista que premedita un color y una forma.

Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.

Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.

El que acaricia a un animal dormido.

El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.

El que agradece que en la tierra haya Stevenson.

El que prefiere que los otros tengan razón.

Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Jorge Luis Borges

La vida es un ir y venir de girar pomos.

Alberto Espinosa. "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo"

“Jorge de Son Major era un hombre cansado y triste, cuya tristeza y soledad atraían con fuerza. Viéndole, oyéndole hablar “mirando su cabello casi blanco, sentí que amaba aquel cansancio, aquella tristeza, como nunca amé a nada. Acaso porque poseía cuanto yo deseaba. Aquella precipitada huida, la pena por Kay y Gerda, por Peter Pan y la Joven Sirena, me parecían salvadas. Porque encontraba en el cansancio de Jorge algo como un regreso mío en él, hacia un lugar que ni siquiera sabía nombrarme. Verle allí, con su raída chaqueta de marino, en el jardín amurallado, Jorge de Son Major, refugiado en oscuras rosas, en recuerdos. Deseaba alcanzar, beber sus recuerdos, tragarme su tristeza ("gracias, gracias por tu tristeza"), refugiarme en ella para huir, como él, hundida para siempre en la gran copa de vino rosado de su nostalgia, que me invadía màgicamente"

Pasaje de: Ana María Matute. “Primera memoria.

“y aquel cuento: "¿Por qué no tenemos las sirenas un alma inmortal? " No la tuvo, no la tuvo, y se convirtió en espuma. "Y cada vez que con sus pies desnudos pisaba la tierra sentía como si se le clavasen cuchillas afiladas y agujas"...”

Pasaje de: Ana María Matute. “Primera memoria.” 

“con su atado, retorcido, empaquetado odio, arrinconado debajo de la cama, como un lío de ropa sucia. Pobre”

Pasaje de: Ana María Matute. “Primera memoria.

“(Aquí estoy ahora, delante de este vaso tan verde, y el corazón pesándome. ¿Será verdad que la vida arranca de escenas como aquella? ¿Será verdad que de niños vivimos la vida entera, de un sorbo, para repetirnos después estúpidamente, ciegamente, sin sentido alguno?)”

Pasaje de: Ana María Matute. “Primera memoria

“La administración pagaba mucho dinero a Colin, pero era demasiado tarde. Ahora, su deber era subir a casa de la gente todos los días. Le enviaban una lista y él anunciaba las desgracias un día antes de que sucedieran.
Todos los días se desplazaba a los barrios populares o bien a los barrios elegantes. Subía montones de peldaños. Era muy mal recibido. Le arrojaban a la cabeza objetos pesados y que hacían daño, palabras duras y puntiagudas, y lo ponían en la puerta. Por eso cobraba dinero y daba satisfacción. Pensaba conservar el trabajo. Lo único que sabía hacer era eso, que le pusieran en la calle.
La fatiga lo atenazaba, le soldaba las rodillas, le hundía la cara. Sus ojos no veían más que la fealdad de la gente. Sin cesar, anunciaba las desdichas que iban a ocurrir. Sin cesar le echaban fuera, con golpes, gritos, lágrimas, insultos.
Subió los dos escalones, continuó por el pasillo y llamó, retrocediendo inmediatamente un paso. En cuanto la gente veía su gorra negra, sabían de qué se trataba y le maltrataban, pero Colin no tenía por qué decir nada; le pagaban por ese trabajo. La puerta se abrió. Él dio la noticia y se marchó.
Un pesado taco de madera le alcanzó en la espalda.
Buscó en la lista el nombre siguiente y vio que era el suyo.
Arrojó entonces la gorra y marchó por la calle y su corazón era de plomo, porque sabía que, al día siguiente, Chloé moriría.”

Pasaje de: Vian, Boris. “La espuma de los días.” 

“Allí donde los ríos se arrojan al mar se forma una barra difícil de franquear y grandes remolinos coronados de espuma donde bailan los restos de los náufragos”

Pasaje de: Vian, Boris. “La espuma de los días.”

“Me gustaría —continuó— estar tumbado sobre una hierba un poco tostada, con tierra seca y sol, ¿me entiendes?, hierba amarilla como paja, y crujiente, con montones de bichitos y musgo seco también”

Pasaje de: Vian, Boris. “La espuma de los días.
No hay promesa que sobreviva a ese mar.

"Así es como la pierdes"
Junot Díaz

“En la vida, lo esencial es formular juicios a priori sobre todas las cosas. En efecto, parece ser que las masas están equivocadas y que los individuos tienen siempre razón”

Pasaje de: Vian, Boris. “La espuma de los días.” 

“Sí. Hay vidas que son más tristes que el más triste de todos los libros.”

Pasaje de: Kristof, Agota. “La tercera mentira.” 

“Estoy convencido, Lucas, de que todo ser humano ha nacido para escribir un libro, y sólo para eso. Un libro genial o un libro mediocre, poco importa, pero el que no escriba nada es un ser perdido, no ha hecho más que pasar por la tierra sin dejar huella alguna.”

Pasaje de: Kristof, Agota. “La prueba.

LECCIONES DE GUIÓN


“Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no: «nos gustan las nueces», porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. «Nos gustan las nueces» y «nos gusta nuestra madre» no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.
Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.”

Pasaje de: Kristof, Agota. “El gran cuaderno.” 




“Querido mío, por favor, no me etiquetes, ¡no me conviertas en una categoría antes de conocerme”

Pasaje de: Irving, John. “Personas como yo.” Tusquets


“«y ahora no podía imaginar que aquella calma en que vivía fuera la felicidad con que había soñado».”
Mándame Bovary

“Como dice Porcia: «El don de la “clemencia no se impone». Acto IV, escena 1..., pero sé que ésa no es tu obra preferida de Shakespeare, Bill”

Pasaje de: Irving, John. “Personas como yo.” 

“En el mundo no deseo más compañero que tú», —le dice Miranda a Fernando.

Y Fernando le dice a Miranda: «Más allá de los límites del mundo yo te quiero, estimo y venero».

La tempestad. William Shakespeare
Próspero: “«Somos de la misma sustancia que los sueños, y nuestra breve vida culmina en un dormir».”
La tempestad. William Shakespeare

“«Afloja la marcha, William. Saborea, no engullas. Y cuando te guste un libro, encomienda a la memoria una frase excelsa suya, quizá tu frase preferida. Así no olvidarás el lenguaje de la historia que te ha hecho llorar».”

Pasaje de: Irving, John. “Personas como yo.”