domingo, 6 de octubre de 2013


“Yo entendí, en sus labios, la palabra decent en el sentido que le daba George Orwell cuando hablaba de la common decency: esta gran virtud que está, decía él, más extendida en el pueblo que en las clases superiores, que es sumamente rara en los intelectuales y que consiste en una mezcla de honradez y sentido común, de desconfianza hacia las grandes palabras y de respeto a la palabra dada, de apreciación realista de la realidad y de atención al prójimo.”

Pasaje de: Emmanuel Carr?re. “Lim?nov.” 

“Aquel encuentro me enseñó que lo mejor que uno puede hacer en un entierro es enamorarse.”

Pasaje de: Beigbeder, Frederic. “El amor dura tres años"

sábado, 28 de septiembre de 2013

“Pero ese instante no dura, la rueda gira y si eres esa clase de hombre, te ves abocado a denunciar la parcialidad del Tribunal Internacional de La Haya, que persigue sin desmayo a los criminales de guerra serbios mientras que abandona a sus homólogos croatas a la benevolencia previsible de sus propios tribunales. O incluso haces reportajes sobre la situación horrible que viven hoy los serbios derrotados en su enclave de Kosovo. Es una regla siniestra, pero rara vez desmentida, que se intercambian los papeles entre verdugos y víctimas. Hay que adaptarse deprisa, y no asquearse con facilidad, para mantenerse al lado de las segundas”

Pasaje de: Emmanuel Carr?re. “Limonov.” 

“bajo la protección del ejército federal, pero éste se aparta de buena gana para permitir que los milicianos de Arkan elijan entre los presos. Esta selección se realiza casi siempre en función de los agravios personales, porque vencedores y vencidos se conocen muy bien, desde el tiempo no tan lejano en que nadie se preocupaba de quién era serbio y quién era croata. Vivían en los mismos pueblos, en los mismos barrios. Estos cautivos grisáceos, aterrados, eran ayer los vecinos, los camaradas de taller o de taberna de los que hoy les obligan a subir a culatazos en camiones militares con un destino desconocido.”

Pasaje de: Emmanuel Carr?re. “Limonov.” 

“En la primera página de Campagnes, Jean Rolin describe (cito) «una barrera de milicianos cuya obediencia no era fácil determinar. Era el principio de la guerra, hacía bueno, las pérdidas eran todavía limitadas en ambos bandos y completamente nuevo el placer de llevar armas y servirse de ellas para imponer tu ley, aterrorizar a los civiles, abusar de las chicas y, por último, gozar gratuitamente de todas esas cosas tan largas y costosas en tiempo de paz, cuando hay que trabajar, y aun así, para conseguirlas». A las hordas de jóvenes campesinos encantados de empinar el codo mientras disparan sus armas enseguida se sumaron toda clase de hinchas de fútbol, pequeños y grandes “grandes delincuentes, auténticos psicópatas, mercenarios extranjeros, eslavófilos rusos que llegaban para defender la ortodoxia (con los serbios), neonazis nostálgicos de los ustachis (con los croatas) y yihadistas (con los musulmanes de Bosnia, que pronto entrarán en escena). Aquel mundillo compartía una cultura paramilitar cuyos componentes, siempre según Jean Rolin, son los siguientes: «Traje de camuflaje, boina verde y Ray-Ban; kaláshnikovs, escopetas de repetición y metralletas Uzi decoradas con cantidad de pitufos autoadhesivos; alcoholismo feroz; 4×4 sin matrícula, sobrecargados de chetniks eufóricos, tatuados, con el pelo largo y la barba al viento que, de regreso del «frente» o de cualquier operación de limpieza, vociferan, ponen a tope sus aparatos de música, hacen chirriar los neumáticos, disparan al aire en el mejor de los casos, y si no contra la gente: furcias que gritan en la cocina mientras en el cuarto de baño cortan con una sierra de metales las costillas de un sospechoso; y este grafiti en una pared: «We want war, peace is death.»”

Pasaje de: Emmanuel Carr?re. “Limonov.”

“Pues bien, algunos han vuelto y, por citar de nuevo a Ajmátova, «dos Rusias se han encontrado cara a cara; la que denunció y la que fue denunciada ». No se produjo el potencial baño de sangre. Delator y prisionero se cruzaban, recíprocamente sabían a qué atenerse, y cada uno desviaba la mirada y se iba por su lado, a disgusto, los dos vagamente avergonzados, como personas que en otro tiempo han cometido juntas una fechoría de la que es mejor no hablar.”

Pasaje de: Emmanuel Carrere. “Limonov.” 

“El que quiera restaurar el comunismo no tiene cabeza; el que no lo eche de menos no tiene corazón.

VLADÍMIR PUTIN”

Pasaje de: Emmanuel Carr?re. “Limonov.” 

“REGLA 1:
No critique, no condene ni se queje.”

Pasaje de: Carnegie, Dale. “Como ganar amigos e influir sobre las personas(c.1).” 


Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.

El que agradece que en la tierra haya música.

El que descubre con placer una etimología.

Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.

El ceramista que premedita un color y una forma.

Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.

Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.

El que acaricia a un animal dormido.

El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.

El que agradece que en la tierra haya Stevenson.

El que prefiere que los otros tengan razón.

Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Jorge Luis Borges

La vida es un ir y venir de girar pomos.

Alberto Espinosa. "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo"

“Jorge de Son Major era un hombre cansado y triste, cuya tristeza y soledad atraían con fuerza. Viéndole, oyéndole hablar “mirando su cabello casi blanco, sentí que amaba aquel cansancio, aquella tristeza, como nunca amé a nada. Acaso porque poseía cuanto yo deseaba. Aquella precipitada huida, la pena por Kay y Gerda, por Peter Pan y la Joven Sirena, me parecían salvadas. Porque encontraba en el cansancio de Jorge algo como un regreso mío en él, hacia un lugar que ni siquiera sabía nombrarme. Verle allí, con su raída chaqueta de marino, en el jardín amurallado, Jorge de Son Major, refugiado en oscuras rosas, en recuerdos. Deseaba alcanzar, beber sus recuerdos, tragarme su tristeza ("gracias, gracias por tu tristeza"), refugiarme en ella para huir, como él, hundida para siempre en la gran copa de vino rosado de su nostalgia, que me invadía màgicamente"

Pasaje de: Ana María Matute. “Primera memoria.

“y aquel cuento: "¿Por qué no tenemos las sirenas un alma inmortal? " No la tuvo, no la tuvo, y se convirtió en espuma. "Y cada vez que con sus pies desnudos pisaba la tierra sentía como si se le clavasen cuchillas afiladas y agujas"...”

Pasaje de: Ana María Matute. “Primera memoria.” 

“con su atado, retorcido, empaquetado odio, arrinconado debajo de la cama, como un lío de ropa sucia. Pobre”

Pasaje de: Ana María Matute. “Primera memoria.

“(Aquí estoy ahora, delante de este vaso tan verde, y el corazón pesándome. ¿Será verdad que la vida arranca de escenas como aquella? ¿Será verdad que de niños vivimos la vida entera, de un sorbo, para repetirnos después estúpidamente, ciegamente, sin sentido alguno?)”

Pasaje de: Ana María Matute. “Primera memoria

“La administración pagaba mucho dinero a Colin, pero era demasiado tarde. Ahora, su deber era subir a casa de la gente todos los días. Le enviaban una lista y él anunciaba las desgracias un día antes de que sucedieran.
Todos los días se desplazaba a los barrios populares o bien a los barrios elegantes. Subía montones de peldaños. Era muy mal recibido. Le arrojaban a la cabeza objetos pesados y que hacían daño, palabras duras y puntiagudas, y lo ponían en la puerta. Por eso cobraba dinero y daba satisfacción. Pensaba conservar el trabajo. Lo único que sabía hacer era eso, que le pusieran en la calle.
La fatiga lo atenazaba, le soldaba las rodillas, le hundía la cara. Sus ojos no veían más que la fealdad de la gente. Sin cesar, anunciaba las desdichas que iban a ocurrir. Sin cesar le echaban fuera, con golpes, gritos, lágrimas, insultos.
Subió los dos escalones, continuó por el pasillo y llamó, retrocediendo inmediatamente un paso. En cuanto la gente veía su gorra negra, sabían de qué se trataba y le maltrataban, pero Colin no tenía por qué decir nada; le pagaban por ese trabajo. La puerta se abrió. Él dio la noticia y se marchó.
Un pesado taco de madera le alcanzó en la espalda.
Buscó en la lista el nombre siguiente y vio que era el suyo.
Arrojó entonces la gorra y marchó por la calle y su corazón era de plomo, porque sabía que, al día siguiente, Chloé moriría.”

Pasaje de: Vian, Boris. “La espuma de los días.” 

“Allí donde los ríos se arrojan al mar se forma una barra difícil de franquear y grandes remolinos coronados de espuma donde bailan los restos de los náufragos”

Pasaje de: Vian, Boris. “La espuma de los días.”

“Me gustaría —continuó— estar tumbado sobre una hierba un poco tostada, con tierra seca y sol, ¿me entiendes?, hierba amarilla como paja, y crujiente, con montones de bichitos y musgo seco también”

Pasaje de: Vian, Boris. “La espuma de los días.
No hay promesa que sobreviva a ese mar.

"Así es como la pierdes"
Junot Díaz

“En la vida, lo esencial es formular juicios a priori sobre todas las cosas. En efecto, parece ser que las masas están equivocadas y que los individuos tienen siempre razón”

Pasaje de: Vian, Boris. “La espuma de los días.” 

“Sí. Hay vidas que son más tristes que el más triste de todos los libros.”

Pasaje de: Kristof, Agota. “La tercera mentira.” 

“Estoy convencido, Lucas, de que todo ser humano ha nacido para escribir un libro, y sólo para eso. Un libro genial o un libro mediocre, poco importa, pero el que no escriba nada es un ser perdido, no ha hecho más que pasar por la tierra sin dejar huella alguna.”

Pasaje de: Kristof, Agota. “La prueba.

LECCIONES DE GUIÓN


“Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no: «nos gustan las nueces», porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. «Nos gustan las nueces» y «nos gusta nuestra madre» no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.
Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.”

Pasaje de: Kristof, Agota. “El gran cuaderno.” 




“Querido mío, por favor, no me etiquetes, ¡no me conviertas en una categoría antes de conocerme”

Pasaje de: Irving, John. “Personas como yo.” Tusquets


“«y ahora no podía imaginar que aquella calma en que vivía fuera la felicidad con que había soñado».”
Mándame Bovary

“Como dice Porcia: «El don de la “clemencia no se impone». Acto IV, escena 1..., pero sé que ésa no es tu obra preferida de Shakespeare, Bill”

Pasaje de: Irving, John. “Personas como yo.” 

“En el mundo no deseo más compañero que tú», —le dice Miranda a Fernando.

Y Fernando le dice a Miranda: «Más allá de los límites del mundo yo te quiero, estimo y venero».

La tempestad. William Shakespeare
Próspero: “«Somos de la misma sustancia que los sueños, y nuestra breve vida culmina en un dormir».”
La tempestad. William Shakespeare

“«Afloja la marcha, William. Saborea, no engullas. Y cuando te guste un libro, encomienda a la memoria una frase excelsa suya, quizá tu frase preferida. Así no olvidarás el lenguaje de la historia que te ha hecho llorar».”

Pasaje de: Irving, John. “Personas como yo.” 

sábado, 13 de julio de 2013


“YA NO
Idea Vilariño
 
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche no te besaré al irme nunca sabrás quién fui por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca ni si era de verdad
lo que dijiste que era ni quién fuiste
ni qué fui para ti
“ni cómo hubiera sido vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.”


“Detén todos los relojes, desconecta el teléfono,
evita que el perro ladre con un jugoso hueso,
acalla los pianos y con redoble amortiguado
que vengan los dolientes, haz salir el ataúd.
Que los aviones den vueltas allá arriba
garabateando en el cielo el mensaje: «Ha muerto».
Pon crespones en los blancos cuellos de las palomas públicas, que los guardias de tráfico lleven guantes negros de algodón.
Era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi mediodía, mi medianoche, mi canción, mi charla;
creía que el amor duraría por siempre: era una equivocación.
Ahora las estrellas no son bienvenidas: apágalas todas;
recoge la luna y desmantela el sol;
desagua el océano y barre el bosque;
pues ahora ya nada tiene solución.”

“W. H. Auden, googleando «Funeral Blues»,”




“«El talento no es dócil; no puede serlo”

Pasaje de: Bravo, Paloma. “La piel de Mica.” 

“Nadie se quería como nosotros. Nadie se pertenecía como nosotros. Nos conocimos y nos hicimos juntos para siempre.
«Siempre.»
El siempre se nos acabó enseguida, pero lo hubo y nos lo creímos.”

Pasaje de: Bravo, Paloma. “La piel de Mica.” 

“Y ahora, viéndolo en perspectiva, creo en realidad que nunca me he acostado con ninguno de mis dos grandes amigos porque no hemos tenido la desgracia de enamorarnos, sino la suerte de encontrarnos y la sabiduría de querernos”

Pasaje de: Bravo, Paloma. “La piel de Mica."
Mi ropa interior es de encaje violeta, y la llevo sólo para sentirme acompañada

Pola Oloixarac
Las Teorías Salvajes
Nunca uso medias, descalifican mi piel...

Pola Oloixarac
Las Teorías Salvajes

“Una mujer que, como todas, es un poco especial; que, como muchas, es inconformista; y que, como bastantes, es más frágil de lo “que parece y más fuerte de lo que cree; sólo que ahora, en medio de la tormenta, no puede permitirse ni un gramo de debilidad: tiene que evitar rendirse para cambiar el mundo, para cambiar su mundo. Tiene, además, que atreverse a ser feliz.”


Pasaje de: Bravo, Paloma. “La piel de Mica.

“Así yo en uno solo hago de muchos,
y ninguno satisfecho
WILLIAM SHAKESPEARE, Ricardo II

domingo, 23 de junio de 2013


“... eso de que William Faulkner escribiera su novela Mientras agonizo, en el plazo de seis semanas . es lo único cierto: seis semanas de verano en las que aprovechó al máximo los larguísimos intervalos que le quedaban entre una paletada de carbón y otra a la caldera que tenía a su cuidado en una planta de energía eléctrica. Según Faulkner, allí nadie le molestaba, el ruido continuo de la enorme y vieja dinamo era «apaciguador» y el lugar «cálido y silencioso».”


Pasaje de: Marías, Javier. “Vidas escritas.” iBooks. 

domingo, 16 de junio de 2013


libres, que la felicidad se decide, que es una elección moral. Para esos profesores de la alegría la tristeza es una falta de gusto, la depresión una señal de pereza, la melancolía un pecado. Estoy de acuerdo, es un
pecado, incluso un pecado mortal, pero hay personas que nacen pecadoras, que nacen condenadas, y a las que todos sus esfuerzos, todo su coraje y su buena voluntad no liberarán de su condición. Entre los que tienen una fisura en el núcleo y los que no la tienen ocurre igual que entre los pobres y los ricos, igual que la lucha de clases, sabemos que hay pobres que dejan de serlo, pero que la mayoría no, siguen siéndolo, y decirle a un melancólico que la felicidad es una decisión es como decirle a un hambriento que coma bollos

Enmanuel Carrère
De vidas ajenas
 «La peor derrota en todo es olvidar, y es sobre todo lo que te lleva a la tumba.»
Celine
Su mente contaminada de las obsesiones propias de una autoestima irremontable había comprendido que el régimen de acceso a la empatía contemporànea se encuentra vinculado al uso inteligente, glamour oso, de la crueldad.

Las teorías salvajes
Pola Oloixarac

“Y no dije nada, porque cuando llevas años aceptando que tu vida es lo que te pasa y no lo que originas... Pues, lamentablemente, te acabas acostumbrando.”

Pasaje de: Espinosa, Albert. “Si tú me dices ven lo dejo todo...pero dime ven.” Random House Mondadori. iBooks. 

martes, 4 de junio de 2013

¿Sabes? Ha pasado algo. Hace incluso unos meses, si yo hubiera sabido que tenía cáncer, que iba a morirme pronto, y si me hubiese hecho la misma pregunta que Juliette, ¿acaso mi vida había sido colmada?, no habría podido responder como ella. Habría dicho que no, que no había vivido una vida plena. Habría dicho que había conseguido cosas, tenido dos hijos hermosos y vivos, escrito tres o cuatro libros en los que cobró forma lo que yo era. Hice lo que pude, con mis medios y mis trabas, luché por hacerlo, no es un balance negativo. Pero lo esencial, que es el amor, me habrá faltado. He sido amado, sí, pero no he sabido amar: o no he podido, es lo mismo. Nadie ha podido descansar en mi amor con absoluta confianza y yo no descansaré al final en el amor de nadie. Es lo que habría dicho si me hubieran anunciado mi muerte antes de la ola. 

Emmanuel Carrère
De vidas ajenas

Fitzgerald: «Evidentemente, todas las vidas son un proceso de demolición»

 La función del colegio de Rosier no lo era, pero tampoco había sido representada a la ligera. Los pequeños ballets y sainetes poseían una calidad de precisión que sólo se alcanzaba con mucho trabajo y empeño, una seriedad impensable en los colegios de progres ricos que han frecuentado mis hijos. Los niños tenían un aire de felicidad y equilibrio. Crecen en el campo, en un entorno familiar protegido. En Rosier la gente se divorciaba y se despedazaba como en todas partes, pero entonces abandonaba el pueblo, que era en verdad un lugar para familias unidas, un lugar donde cada niño, desde el escenario donde cantaba y bailaba, podía buscar con la mirada, entre los bancos del público, a su padre y a su madre juntos, y huelga decir que estaban juntos. Era la vida tal como la muestran los anuncios de mutuas o de préstamos bancarios, la vida en que te preocupas del rédito anual de la libreta A y de las fechas de vacaciones en la zona B, la vida Alcampo, la vida con ropa de deporte, la vida media en todo, no sólo desprovista de encanto sino de la conciencia de que se puede intentar dar a la vida una forma y un estilo. Yo observaba esta vida desde arriba, no hubiera querido vivirla, pero lo cierto es que aquel día yo miraba a los niños, miraba a sus padres filmando con sus cámaras de vídeo y me decía que la elección de vivir en Rosier no era sólo escoger la seguridad y el rebaño, sino también el amor.

Emmanuel Carrere
De vidas ajenas
Vuelvo a pensar en aquel especialista del que Antoine, Hélène y yo nos burlamos un poco en el coche: era un tío con bermudas rosa, gordito, ceceante, que con su flequillo de pelo teñido tenía pinta de interpretar al peluquero homosexual en una comedia ligera, y sólo ahora mismo, al escribirlo, me pregunto qué podría inducirle a ir voluntariamente el domingo a maquillar cadáveres guiando sobre sus rostros los dedos de los parientes más próximos. Quizá simplemente el gusto de ser útil. Es para mí una motivación más misteriosa que la perversidad.

Emmanuel Carrère
De vidas ajenas

jueves, 30 de mayo de 2013


Y aunque entre ellos aparentaba ser impasible, era consciente de la época en la que vivía. Durante aquella década, cuando los rostros de muchos hombres se tornaron permanentemente duros y fríos, como si miraran hacia un abismo, William Stoner, para quien esa ex- presión le era tan familiar como el aire que respiraba, advirtió los si- gnos de la desesperanza generalizada que conocía desde niño. Vio hombres buenos caer en una lenta decadencia de desesperanza, destruidos al ver destruido su concepto de una vida decente, les veía caminar desanimados por las calles, con la mirada vacía como añicos de cristal roto; les veía encaminarse hacia las puertas de atrás, con el amargo orgullo de los hombres que avanzan hacia su propia ejecu- ción, a mendigar el pan que les permitiera volver a mendigar, y vio hombres que una vez caminaron erguidos por efecto de su propia identidad mirarle con envidia y odio por la débil seguridad que él dis- frutaba como empleado de una institución que, no se sabe por qué, no podía caer. No expresó esta consciencia pero conocer la miseria común le afectó y le cambió profundamente y sin que nadie lo apre- ciara. La tristeza por los apuros ajenos le acompañó en todos los mo-
mentos de su vida.

Stoner
John  Williams

sábado, 18 de mayo de 2013

Entre aquellas lecturas dispersas encuentran libro escrito por un italiano, Giambattista Giraldi, que cuenta la historia dueña joven aplaque llamaban "demonio blanco" y que casó con un Patricio llamado Moro. Demonio blanco y príncipe negro, luz y sombra, nieve y barro, velo y puñal. No necesitaba más su imaginación para crear la leyenda de Desdémona y El moro Otelo, inventandose una tragedia de celos y sospechas que acaba en un crimen.

Libro de réquiems
Mauricio Wiesenthal
Mi personaje preferido fue siempre Ofelia, quizá porque tenía un bellísimo nombre que Shakespeare encontró leyendo los textos de san nazareo. Mi padre me habla llevado a ver una representación de Hamlet en la que el papel de Ofelia lo interpretaba Claire Bloom. Era casi una niña, pero sabía ser fascinante y misteriosa, como aquella ingenua muchacha que tuvo que perder la razón para comprender el destino de una mujer enamorada. Y todavía recuerdo como ofrecía las flores que había recogido en su falda: "theres I's a daisy; i World vive You some violets; but they witheredall when My father died" ( esta es una Margarita. Me gustaría ofrecernos algunas violetas, pero se marchitaron todas cuando murió mi padre.

Libro de réquiems
Mauricio Wiesenthal

En 1579 muere ahogada en tiddengton On Avan una joven llamada Katherine Hamlet que recogía flores y hierbas en su falda blanca. A Shakespeare que tiene entonces quince años, debe impresionarle la noticia, igualar
Tostoi le sobrecogería un día,a suerte dela desgraciada AnaKarenina. La llevan en el ataúd con el rostro descubierto...

martes, 14 de mayo de 2013


«En aquella época del año puedes contemplar en mí,
cuando las hojas amarillas, ninguna ya o algunas, cuelgan
de esas ramas que se agitan frente al frío,
desnudos coros ruinosos en los que tarde cantaban dulces
pájaros.
En mí ves el ocaso de aquel día
después de que la puesta de sol se funda en poniente; por la negra noche arrebatada,
la otra cara de la Muerte, que condena al descanso. En mí ves el resplandor de aquel fuego,
el que sobre las cenizas de su juventud yace,
como el lecho de muerte en que ha de expirar,
consumido por aquello que le alimentaba.
Esto percibes, lo que hace tu amor más fuerte,
amar bien aquello que debes abandonar pronto.»

 William Shakespeare

domingo, 12 de mayo de 2013

Además de la historia existen otras cosas: la felicidad sencilla, la pasión de los seres, la belleza natural. También estas son raíces que la historia ignora. Y Europa, como las ha perdido, es hoy un desierto.

Albert Camus.

sábado, 11 de mayo de 2013


Mi querido pasado, eras real...

ZOO o cartas de NO amor.
Victor Shklovski. 
Si nos nada por reconocermelo. Al fin y al cabo nadie me va juzgar, ni hay testigos de mis pensamientos.  Es verdad que cuando nos atrapa la tela de araña -entre el primer azar y el segundo- fantaseamos sin  y a la vez nos conformamos con cualquier migaja, con oír lo a el - como a ese tiempo entre azares, es lo mismo- con olerlo, con vislumbrarlo, con presentirlo, con que aun este en nutro horizonte y no haya desaparecido del todo, con que aun no se vea a lo lejos la polvareda de sus pies que van huyendo.

Pág.  149 y fin de la novela.
El lugar que la ideología ocupa en la subjetividad de un escritor me parece pequeño, según los casos, claro. Y la relación entre la escritura y el pensamiento político tienen canales muy oscuros. Ezra Pound hizo propaganda para Mussolini pero también compuso un poema sobre la usura que ningún marxista-leninista-maoísta-fidelista hará jamás. Balzac era monárquico, pero los personajes más simpáticos de sus novelas eran republicanos. ¿Alguien conoce la ideología de Shakespeare? ¿Se sabe si era comunista o fascista?

Juan Gelman.
Entrevista elpais 28 abril2013
Nunca pude entender el final de algunas de mis películas. Pero me he quedado con las ganas de saber el nombre del delator para ponerlo en este Libro de Réquiems, sepultado en un monumento de infamia y de basura. Y mejor así, porque en honor de mis poetas románticos, antes de arrugar el papel, le escribo una lauda: Etiam Implora Pace, también pide paz. Para los míos el recuerdo insistente y leal. Para los verdugos el olvido, que es una oración para que se los lleve el agujero negro de la eternidad.

Libro de Réquiems.
Mauricio Wiesenthal
Rose, oh refinería Widerspruch, Lust,
Niega des, Schlaf zu sean Inter soviético Lidern

Rosas, ¡oh pura contradicción!,
Sueño de nadie, bajo tantos párpados.

Rainer María Rilke

13 mayo Día de la Virgen de Fatima

Ignorado en hoteles y deportes. 
Rechazado en loterías.
Omitido en autobuses, aviones, calles y edificios.
Los supersticiosos lo temen.
Los triscaidecafóbicos lo sufren.
Pero nadie se acuerda de que el 13 de enero de 1969 los Beatles  lanzaron el Yellow  Submarine. Que un día 13 nació Mickey Mouse. Que cada año la luna da 13 órbitas  completas a la Tierra. Que un martes y 13 empezó la unificación de las dos Alemanias. Que el 13 de abril es el día mundial del beso y el 13 de septiembre el de mirar el vaso medio lleno.
Y LO MÁS IMPORTANTE: SE NECESITAN 47 MÚSCULOS PARA ENFADARSE Y SÓLO 13 PARA SONREÍR.
Era normal que los artistas del siglo XX  reaccionasen contra viejos y caducos amaneramientos, buscando nuevas vías de atonalidad, de raciocinio, de análisis estructural. Pero esa rebelión ha conducido, precisamente,al predominio de la tècnica sobre el pensamiento, de l pericia sobre el ingenio, el diseño sobre la naturaleza. Hasta la vieja universidad literaria de nuestra juventud está a punto de ser sustituida  por su más prosaico sucedáneo: el Master.

Mauricio Wiesenthal
Libro de requiems