sábado, 11 de mayo de 2013

Si nos nada por reconocermelo. Al fin y al cabo nadie me va juzgar, ni hay testigos de mis pensamientos.  Es verdad que cuando nos atrapa la tela de araña -entre el primer azar y el segundo- fantaseamos sin  y a la vez nos conformamos con cualquier migaja, con oír lo a el - como a ese tiempo entre azares, es lo mismo- con olerlo, con vislumbrarlo, con presentirlo, con que aun este en nutro horizonte y no haya desaparecido del todo, con que aun no se vea a lo lejos la polvareda de sus pies que van huyendo.

Pág.  149 y fin de la novela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario