sábado, 11 de mayo de 2013

El Sueño es un mundo del que somos tan víctimas como del nuestro. He desconfiado siempre de ese extraordinario estiércol del alma. Nunca lo he utilizado y cuando su fauna y su flora se marchitan sobre las playas del despertar, incluso me esfuerzo por olvidar el papel que jugaban en el mar quiles anima con suntuosa ferocidad. Sólo cuando mi curiosidad se niega a emplear la llave de los sueños con la que los psicoanalistas quieren abrir las puertas de esa zona prohibida, entonces sí me esfuerzo por aprovecharme de un mecanismo que escapaa nuestro control y lo tomo por modelo.

Jean Cocteau
El cordón umbilical

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