Cuando uno desea algo largo tiempo, resulta muy difícil dejar de desearlo, quiero decir admitir o dar cuenta de que ya no lo deea o de je prefiere otra cosa. La espera nutre y potencia ese deseo, la espera es acumulativa para con lo esperado, lo solidifica y lo vuelve pétreo , y entonces nos resistimos a admitir que hemos malgastado años aguardando una señal que cuando se por fin se produce ya no nos tienta, o nos da infinita pereza acudir a su llamada tardía de la que ahora desconfiamos, quizá porque no nos conviene movernos. Uno se acostumbra a vivir pendiente de una oportunidad que no llega, en el fondo tranquilo, a salvo y pasivo, en el fondo incrédulo de que nunca vaya a presentarse.
Javier Marías. Los enamoramientos
No hay comentarios:
Publicar un comentario