Qué delicioso es sentirse elegido, qué halagador tener sobre ti todos esos ojos brillantes mientras separas la luz de las tinieblas... ...Yo estaba indignado por el destino, por la miserable incapacidad de las leyes de la naturaleza para conformarse a los sueños del hombre; por lo que la vida le había hecho a la mujer con la que mi vida estaba fundida, por lo que su vida había sido y era.Por lo que se había perdido, por las muchas cosas que le habían estado vedadas, por lo poco que había podido sustanciarse de su potencial, por cuán disminuidos habían quedado sus afectos y su entusiasmo y su calor.Verla a ella me inundó los ojos.
Walace Stegner. EN LUGAR SEGURO
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