domingo, 16 de mayo de 2010

LOS ESCRITOS SE VAN

El raso de las páginas que se pasan en los libros moldea una mujer tan
hermosa
Que mientras no se lee se contempla a esa mujer con tristeza
Sin atreverse a hablarle sin atreverse a decirle que es tan hermosa
Que lo que se va a saber no tiene precio
Esa mujer pasa imperceptiblemente en un ruido de flores
A veces se da la vuelta en las estaciones impresas
Y pide la hora o bien aun hace como si mirase unas joyas de frente
Como las criaturas reales no hacen
Y el mundo se muere una ruptura se produce en los anillos de aire
Un rasguño en el lugar del corazón
Los diarios de la mañana traen cantantes, mujeres cuya voz tiene el color de la arena
sobre unas orillas tiernas y peligrosas
Y a veces los de la tarde dejan paso a chicas muy jóvenes que llevan fieras
encadenadas
Pero lo más hermoso es en el intervalo de ciertas letras
Donde unas manos más blancas que el cuerno de las estrellas a mediodía
Demuelen un nido de golondrinas blancas
Para que llueva siempre
Tan bajo tan bajo que las alas ya no se puedan mezclar
Manos por las cuales se asciende a brazos tan ligeros que el vapor de las praderas
en sus bonitos entrelazados encima de los estanques es su imperfecto espejo
Brazos que no se articulan a otra cosa que al peligro excepcional de un cuerpo hecho
para el amor
Cuyo vientre llama a los suspiros desanudados de setos llenos de velas
Y lo único que tiene de terrestre es la inmensa verdad helada de los trineos de miradas
sobre la extensión toda blanca
De lo que ya no volveré a ver
Por culpa de una venda maravillosa
Que es mía en la gallina ciega de mis heridas.

ANDRÉ BRETON
(Francia-1896)
De "El revolver de pelo blanco"

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